El museo más ambicioso de Lyon se encuentra literalmente en la punta de la ciudad, donde confluyen los ríos Saona y Ródano. Su fachada arquitectónica de cristal y nubes, una maravilla de la ingeniería en acero y cristal obra del estudio Coop Himmelb(l)au, es un motivo tan bueno para visitarlo como los 3,5 millones de objetos que alberga en su interior. Cuatro exposiciones permanentes exploran los orígenes de la Tierra, la red de la vida, las sociedades humanas y las visiones de la eternidad, con piezas espectaculares como un esqueleto de mamut de 155 millones de años, momias egipcias y artefactos amazónicos. El acceso prioritario significa que no hay que hacer cola en la entrada, lo cual es una auténtica ventaja en temporada alta.
Duración estimada: 2,5–3 horas












