¿Por qué el Museo de Bellas Artes de Lyon es una atracción imprescindible?
El Museo de Bellas Artes de Lyon no es un museo de arte más. Es un viaje de 5.000 años a través de la creatividad humana, todo ello alojado en una antigua abadía benedictina del siglo XVII en el corazón de la ciudad.
Lo que la hace especial es su escala y equilibrio. Pasarás de los sarcófagos egipcios a la escultura griega, luego al drama renacentista, a las obras maestras barrocas y a la luz impresionista, todo en una visita sin interrupciones. A menudo se describe como el mayor museo de bellas artes de Francia fuera de París, pero resulta manejable y tranquilo.
El entorno contribuye a la experiencia. El histórico patio del claustro, ahora lleno de esculturas de Rodin y Bourdelle, ofrece una pausa tranquila entre las galerías. En el interior, la monumental escalera pintada por Pierre Puvis de Chavannes te recuerda que el propio edificio forma parte de la colección.
Verás la obra de Nicolas Poussin Huida a Egipto, la obra de Monet Mar tormentoso en Étretat, y raros relieves de templos egipcios. Pero más allá de lo más destacado, el museo recompensa la exploración pausada. La oferta es amplia, pero la disposición te permite centrarte en lo que más te interesa.
Situado en la Place des Terreaux, a unos pasos del Ayuntamiento de Lyon y a un corto paseo del Vieux Lyon, es fácil de combinar con otros lugares de interés. Si quieres una experiencia cultural que defina Lyon, es ésta.